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domingo, 29 de diciembre de 2013

Libertarismo y otras boberías


El hombre cegado del pecado sucumbe ante ideas totalmente inverosímiles. Y eso sucede hasta en el plano político. Hemos visto cómo vienen y van formas de gobierno diferentes, y cómo terminan en la destrucción. En la Biblia podemos ver al pueblo de Israel rechazando un gobierno teocrático, y sucumbiendo ante la tentación de ser gobernados por hombres: 
"Y le dijeron (a Samuel): He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos." 1 Samuel 8:5-7

Las consecuencias que todo esto trajo fueron funestas, ya que estos reyes terminaron yéndose en pos de los ídolos, y al final provocaron que 10 de las tribus de Israel se dispersaran. 

Más adelante, en Atenas surgió la llamada democracia, que consiste en la mayoría eligiendo a una minoría que los gobierne. Dicho sistema ha perdurado hasta hoy, pero ha sido un fracaso, principalmente en los países tercemundistas, porque los partidos políticos se basan en el populismo y el clientelismo para caer en gracia ante la mayoría votante. Cuando llegan al poder sólo se ocupan de satisfacer los caprichos de quienes más ayudaron en la campaña electoral. 

De Karl Marx surgió el marxismo, que siendo adoptada esta ideología por la Rusia Comunista desembarcó en una catástrofe que dejó millones de muertos por la miseria. Y todo eso porque el comunismo se resume en una minoría repartiendo (o tomando el control) de los bienes y medios de producción del pueblo. 

Pero últimamente, y al igual que el marxismo este tiene que ver con el ateísmo, ha surgido con mucha fuerza el libertarismo. Aunque tiene muchos años, en estos días está tomando fuerza entre los jóvenes que acostumbran a leer y pensar por sí mismos. Por eso no le recomiendo a nadie que lea a Elisée Reclus, Piotr Kropotkin, Anthony de Jasay, ni mucho menos a Joseph Alois Schumpeter; estos no son más que una cuadrilla de ateos que proclaman que el pueblo puede vivir sin el Estado, si tal cosa fuera cierta, ya estaría propuesto en la Biblia. De todos estos el que menos soporto es a Mijail Bakunin, quien en su ensayo "Dios y el Estado" reconoce de manera sarcástica y burlona el contraste que hay entre la fe en Dios y el vivir sin gobernantes.

Además, el libertarismo o anarquía (aunque por cuestiones de semántica no es lo mismo), es incompatible con el Reino de Dios. Sucede que Dios es el rey supremo, y los libertarios niegan que un individuo u organización tenga derecho de gobernar sobre otros, y eso es aplicable a Dios. La verdad es que no entiendo cómo personas de la talla de León Tolstói, firme creyente en Dios, puedan caer en las redes de la anarquía. 

Cada vez que alguien le hable a usted de ideas anarquistas recuérdele esta cita: 
"El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos." Daniel 2:21

Dios le bendiga. 

sábado, 28 de diciembre de 2013

El censo de David

Hoy les hablaré de un tema puramente bíblico y que ha traído mucha confusión al pueblo de Dios. Sabemos que La Biblia es La Palabra de Dios, y aunque muchos dicen que no es más que una compilación de libros fantásticos oficializados con fines políticos por el Imperio Romano, nosotros los cristianos mantenemos nuestra fe. Muchos son los ataques que han venido en contra de La Biblia, diciendo que hay contradicciones, omisiones, opiniones puramente personales, mitologías, etc., esta vez trataré sobre el primer punto: una supuesta contradicción. 


Tomaré como ejemplo el censo del rey David. Pero antes que nada es bueno aclarar que una contradicción se da cuando dos o más condiciones imposibilitan la existencia de una de ellas. Aunque también puede haber una condición que sea imposible en sí misma. Pero esto no pasa con Dios, ya que él hace que las cosas que son imposibles sean posibles. Así que en el Señor no hay contradicción, sino simplemente cosas que somos incapaces de entender. Vamos con el caso que nos compete: 
"Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá." 2 Samuel 24.1 

"Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel." 1 Crónicas 21.1 


Podemos notar que en el primer verso dice que Jehóva incitó a David para que censara, y en el otro dice que fue Satanás. Esto lo toman muchas personas para decir que hay contradicción. Pero cuando leemos dejando de lado la razón, y le damos paso a una fe muy profunda, la interpretación correcta sale a la luz: Dios le permitió a Satanás que incitara a David a censar al pueblo. No hay que buscarle más explicaciones al asunto.


Como era muy normal en el Antiguo Testamento, en esta historia terminan muriendo una multitud de personas, en este caso, 70000 hombres: 2 Samuel 24.15 y 1 Crónicas 21.14


Las mortandades que aparecen en la Biblia también son usadas para cuestionar el origen divino de nuestro preciado libro. Pero sabemos que todo eso se debe a los diversos planes de Dios, los cuales son inescrutables para los hombres. Además, si seguimos analizando mucho, terminaremos como algunos incrédulos que afirman que el rey David era tan real como el rey Arturo.

Así que, hermano mío, puedes seguir proclamando a los cuatro vientos que Jesucristo es el Señor, y que la Biblia es el único libro que no tiene contradicción, sino que hay algunos textos tan profundos, que se nubla nuestro entendimiento y tenemos que aprender las cosas por medio de la mente espiritual. 


Dios le bendiga.